—Hoy más temprano te mandé un mail con algo. No te escribo de ansioso, sino para confirmar que todavía lees el mail y no te transformaste en un moderno... que dicho sea de paso se convirtió en una palabra antigua 

—Antiguo soy, no sólo por ponerle tilde al sólo, también por usar mail pero puedo tardar un poco... Buenísimo sí, recibido. Me encanta, aunque no tenga ni la más mínima idea cómo seguir, como siempre. 

Un ping pong entre dos orillas Maca y Sclavo se acribíllan a mails a dibujitos a reflexiones absurdas, destilando ironía, humor, sarcasmo y poesía.

Cuarenta años de conversación callada

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